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Cómo olvidar aquel día de 1820, cuando un hombre joven, casi un niño, consiguió el primer premio de un concurso de armeros bastante importante en Saint- Etienne, una ciudad orgullosa de sus artesanos y renombrada por la calidad de sus fusiles. Una hazaña que consagró definitivamente Claude Verney, heredero de una larga tradición artesanal y de una familia de armeros, cuyo bisabuelo, Guy Verney, ya era en 1650, fabricante de fusiles. Contrayendo matrimonio 10 años más tarde con Antoinette CARRON, hija y nieta de armeros, no era sólo una familia que fundaba sino un nombre destinado a prolongarse en el tiempo y durante generaciones.
Desde entonces, los hijos han ido tomado el relevo de los padres y el saber y los valores han continuado entre quienes sabían y querían llevar más lejos la antorcha.
Una tarea nada fácil el atravesar indemne los tiempos, sin ver desmoronarse la voluntad o la capacidad de entender su época, anticipándola y persiguiendo su obra.
Hoy en día, Jean Verney-Carron (6ª generación), hijo de Claude, se dispone a continuar con el desafío. El espíritu de su abuelo no se ha perdido. Muy al contrario, se encuentra en cada fusil, en cada báscula, en cada cañón realizado en los talleres del Bulevar Thiers.
Y Jean le sabe bien. Para él es más que un honor, una forma de vida, una búsqueda de la excelencia.
¿Qué nos depara el futuro, después de los SAGITTAIRE, los SUPER 9, los IMPACT o los FLASH - BALL?
Sin duda nuevas innovaciones, nuevos descubrimientos que no serán casuales sino que obedecerán a la imaginación, al saber hacer, a la tenacidad y al trabajo.Sobre estas 6 generaciones habría tanto que hablar. Éxitos y fracasos han jalonado la historia de la vida de una familia, de una empresa y de un país.
Pero aún queda una cosa por decir; inmensa y que nos acompaña. En ella se encuentra el verdadero éxito, el resultado de todo este trabajo y de este amor por el oficio. Lleva consigo un nombre, el de la fidelidad de todos estos clientes, cazadores y amigos que a través de los tiempos les han gustado nuestra forma de decir la vida y más sencillamente han apreciado nuestros fusiles.
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